Empecé a escribir palabras, con la tinta de mi sangre,
hice un pincel con lágrimas saladas que parecían cristales
provocadas por las venas clavadas como afilados puñales, tome mi corazon como tintero, y sellé la carta con un beso.
La muerte con función de fiel cartero, consiguió llevar mi carta al lindo cielo,
donde tu cariño mio, me esperabas en silencio
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