Enero ´08
Anoche fue sin duda, una de las primeras noches más oscuras, y más angustiosas que he tenido en toda mi vida.
Anoche, aterrada, se sumergí entre mis sabanas, para intentar no pensar. Fue imposible. Era incapaz de cerrar los ojos por culpa de unas saladas gotas de dolor que rodaban por mis mejillas.
Aunque era viernes, no veía la alegría por ningún sitio, solo parecía feliz cuando vi que el cielo, compartiendo mi pena, lloraba incansable. Fue uno de los días mas lluviosos, uno de los días mas tristes.
Todo se convirtió en dolor y angustia, cuando en una de mis clases favoritas, filosofía, la profesora soltó, asi como quien no quiere la cosa, que aunque su padre había muerto hacía ya unos años, intentaba pensar que estaba a su lado, y que su energía la acompañaba.
Hace poco, murió mi abuelo, y no sé como, hay veces que le siento a mi lado y recuerdo algunos momentos que pasé con él.
Toda esa sensación que sentí al escuchar las palabras calidas de mi profesora, se extinguieron y me dejaron un enorme vacío en cuanto ella dijo con una voz demasiado fría y dura para ella que bueno, aunque a todos nos gustaría pensar eso para hacernos el sufrimiento un poco menos doloroso, todos deberíamos saber, que la verdad es que él estaba muerto.
Estas palabras me sacudieron y me atravesaron como lo habrían hecho quinientos puñales afilados. Yo me negué a lo que mis oídos no daban crédito, intenté gritar, pero la voz se me había apagado…
Y la profesora, sin saber muy bien cuando, ya volvía a explicar y el resto de mis compañeros, incluso aquellos que creí amigos, ni siquiera se dieron cuenta de la angustia que me recorría ahogando mis palabras en ese momento. Todo lo que soy ahora, ha sido gracias a mi abuelo, aunque tal vez, haya sido después de la muerte cuando mas más me ha ofrecido.
Nunca antes me había sentido abandonada, sola.
Pero ahí, no acabó todo. Al llegar a casa y después de comer, llegó mi padre del trabajo, con un humor de perros, <> pensé. Para evitar discutir, por cualquier causa injustificada, me puse en el ordenador en busca de algunos textos de la red, que me sacaron de esa realidad. Había algunos realmente buenos. Conseguí sentirme feliz. Y olvidar lo de esa mañana aunque, no duró mucho.
Mi padre (como no), había decidido compartir conmigo una parte de su mal carácter de este día. Empezó a decirme que tenía cosas mejores que hacer, que estar sentada delante de una pantalla, que podría estudiar aunque solo fuera un poco. (Me arrepentí, inmediatamente de estar en el ordenador). Se detuvo y volvió al ataque: <<¿no tienes nada más que ? ¡solo te pedimos que estudies! No ayudas en casa, pero si sales, no te falta de nada y asi nos lo pagas…>>
No se me ocurrió que decir, ni como mirarle, asique opté por decir un simple “vale” sin levantar la mirada del ordenador.
Le saqué de quicio y se fue.
Odio que digan que no tengo nada mas que hacer, porque es mentira. No todo es estudiar, eso es solo una pequeña parte de lo que implica tener 17 años. Ayer una vez más, me planteé abandonar bachillerato.
No me gusta el bachillerato de Sociales, es todo tan material… tanta economía e historia…
Me gusta cantar, bailar, actuar, escribir…
¡pero no! Mi madre cree que de eso no se puede vivir. Por eso no sabe que dedico muchas tardes a escribir.
Porque simplemente necesito desahogarme.
Odian que vaya por casa con los cascos puestos, con musica que odian, pero que a mi me encanta, violines con un toque de rock, ¡ me encanta!
Dicen que vivo en mi propia burbuja, y es verdad, porque odio, el mundo consumista en el que tenemos que vivir, odio los colores de la vida cuando siento que todo es tan oscuro como la muerte misma.
Odio tener ojos, porque veo a gente cegada por la luz de la luz de la mentira.
Anoche, fui consciente de la oscuridad, que se ha ido apoderando de mi sangre, a causa del dolor. Negra como mi alma, a causa de la angustia y del miedo a perderme, a no ser más que un recuerdo o un simple sueño…